Esta semana se ha publicado una completa guía que puede ser utilizada por cualquier administración local o regional que quiera reducir la exposición de su población a los contaminantes hormonales. Los contaminantes hormonales, también conocidos como disruptores endocrinos (EDC, Endocrine Disrupting Chemicals en inglés), son sustancias químicas sintéticas capaces de alterar el funcionamiento normal del sistema hormonal de humanos y animales.
La exposición de la población a estos tóxicos se relaciona con el incremento enfermedades y graves daños a la salud como infertilidad, malformaciones congénitas, cáncer de mama, próstata, testículos o tiroides, diabetes, obesidad, daños en el sistema inmune y alteraciones en el desarrollo neurológico, como autismo y síndrome de hiperactividad.
Los contaminantes hormonales son ubicuos. Se encuentran a nuestro alrededor en los alimentos con residuos de ciertos pesticidas, en los materiales de construcción, en el material clínico y en productos de consumo habitual como plásticos y latas en contacto con alimentos, productos de limpieza, material informático, ropa o cosméticos, por citar solo algunos.
Las administraciones públicas tienen la gran oportunidad de reducir la exposición de su población a los contaminantes hormonales a través de sus compras públicas, de las condiciones técnicas que establezcan en sus contratos, de la información de su población y de la formación de sus profesionales. Esta nueva guía es una herramienta de extremada utilidad para las administraciones ya que facilita la elección de medidas sencillas y de bajo coste, pero con gran repercusión en la salud y el medio ambiente. Para diversas áreas de responsabilidad pública, la guía proporciona información y alternativas seguras para:
Eliminación de contaminantes hormonales. Guía para las administraciones locales es una guía publicada por Ecologistas en Acción, dentro de su campaña 'Libres de contaminantes hormonales'.