José Manuel Nicolau analizó ayer miércoles en el Campus de Huesca, la "función social del ambientólogo", a partir de la importancia que tiene la naturaleza en la vida cotidiana del ser humano. El profesor de Ecología de la Escuela Politécnica Superior, reflexionó sobre el "valor" del medio ambiente, para el bienestar social o la economía, en una charla, abierta al público, que impartió en la sede del citado centro de la Universidad de Zaragoza.
"Somos conscientes los servicios que nos aporta la tecnología para aumentar el bienestar social, pero no tanto de los que nos da el medio ambiente", señala este especialista en restauración ecológica de espacios naturales, "que no solo nos aportan bienestar, si no que también son necesarios para nuestra supervivencia". La polinización que realizan las abejas, imprescindible para tener algunos frutos, o la biodiversidad de los ecosistemas que controla plagas y nos posibilita obtener medicamentos, son algunos ejemplos de "servicios ambientales", que cita, y que, a pesar de su importancia, no percibimos habitualmente. "No computan en el PIB", concluye, y "por ello nos los valoramos".
Nicolau, que recuerda que esos 'servicios ambientales' se están reduciendo, entre otras razones, por el uso de determinadas tecnologías, sitúa la función social de los ambientólogos (titulados en Ciencias Ambientales) en ese marco, en el que la naturaleza ha de cuidarse, además de por razones éticas o por solidaridad con otros seres vivos, porque tiene una gran importancia para nuestra vida cotidiana, e incluso para nuestra economía.
Fuente: modificado de Aragón Universidad.