La Fundación Endesa y el Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica de la Generalitat de Catalunya han celebrado, en la Casa del Parque de Boí, el acto de firma del convenio de colaboración para impulsar la conservación de especies de aves amenazadas en el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, el espacio protegido más antiguo de Cataluña, su único parque nacional y uno de los espacios naturales de mayor valor ecológico de los Pirineos, además de un enclave clave para la biodiversidad de alta montaña. El convenio tiene como objetivo principal la protección de especies emblemáticas mediante la delimitación y el conocimiento de sus áreas de supervivencia para la aplicación de acciones de gestión efectiva dentro del Parque.

El acuerdo ha sido suscrito por el secretario de Transición Ecológica del Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica de la Generalitat de Catalunya, Jordi Sargatal, e Isabel Buesa, patrona de la Fundación Endesa, consolidando así una alianza orientada a reforzar la protección del patrimonio natural catalán mediante proyectos de conservación con base científica y aplicación práctica sobre el terreno. El acto también ha contado con la presencia del director del Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, Lluís Florit.
Este convenio, con una duración de tres años, permitirá desarrollar un ambicioso proyecto de investigación, seguimiento y conservación centrado en tres especies especialmente sensibles: el urogallo (Tetrao urogallus), clasificado en peligro de extinción; la perdiz nival (Lagopus muta), catalogada como vulnerable; y el mochuelo boreal (Aegolius funereus), también catalogado como vulnerable. Todas ellas presentan poblaciones reducidas, se encuentran en regresión y dependen de hábitats muy específicos, especialmente vulnerables frente al cambio climático y la presión humana. Asimismo, también está previsto realizar el seguimiento de otras especies sensibles como la tarabilla norteña (Saxicola rubetra), el treparriscos (Tichodroma muraria), el gorrión alpino (Montifringilla nivalis), el acentor alpino (Prunella collaris), la bisbita arbórea (Anthus trivialis), la bisbita alpina (Anthus spinoletta), entre otras.
En el caso del urogallo pirenaico, el proyecto contempla prospecciones de campo para localizar áreas de canto, reproducción e invernada, el uso de herramientas de bioacústica y geolocalización GPS para mejorar la detección y seguimiento de la especie, así como análisis genéticos para estudiar la conectividad entre poblaciones y detectar posibles problemas de consanguinidad.
Para la conservación de la perdiz nival se identificarán refugios climáticos y áreas críticas de supervivencia en la alta montaña, con especial atención al impacto del calentamiento global y de las actividades humanas durante el invierno. Además, se llevarán a cabo estudios bioacústicos y análisis orientados a evaluar el impacto de actividades recreativas invernales, como el esquí de montaña o las rutas con raquetas de nieve, sobre su comportamiento y supervivencia.
En cuanto al mochuelo boreal, una rapaz nocturna vulnerable en los Pirineos, las actuaciones permitirán establecer, por primera vez en el parque, un sistema de seguimiento a largo plazo, censos de canto y control de cajas nido, así como la monitorización mediante GPS de hembras y ejemplares jóvenes para conocer sus movimientos y áreas vitales, además de la prospección y delimitación de áreas críticas.
Más allá de estas especies emblemáticas, el proyecto incorpora también una línea transversal de conocimiento sobre el grupo de paseriformes alpinos del parque, así como una línea de trabajo sobre la detección de contaminantes y sustancias tóxicas en la fauna, o el desarrollo de soluciones innovadoras para reducir las colisiones con infraestructuras y mejorar la convivencia entre biodiversidad y actividad humana.
Para garantizar un seguimiento riguroso del proyecto, se han establecido indicadores específicos de impacto. Entre ellos destaca la delimitación de hasta 90 áreas críticas por especie para el urogallo y la perdiz nival, 36 áreas prioritarias para el mochuelo boreal, así como el seguimiento de más de un centenar de ejemplares o zonas de interés ecológico durante el periodo de ejecución.
La colaboración con el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici se enmarca en la estrategia del área de Biodiversidad de la Fundación Endesa, orientada a la protección activa de especies amenazadas y a la preservación de ecosistemas estratégicos especialmente expuestos a los efectos del cambio climático.
A través de alianzas con administraciones públicas, entidades científicas y organizaciones especializadas, la Fundación Endesa impulsa proyectos que combinan investigación, innovación y actuación directa sobre el territorio, con el objetivo de generar un impacto medible y duradero en la conservación de la biodiversidad.
En este contexto, el proyecto desarrollado en Aigüestortes representa un paso relevante para mejorar el conocimiento científico sobre especies emblemáticas de los Pirineos y traducir ese conocimiento en herramientas de gestión eficaces que contribuyan a asegurar su supervivencia a largo plazo.
Fuente: Fundación Endesa