Más de una veintena de ciudades se movilizan por la justicia climática

El pasado 25 de septiembre, marcado por el contexto excepcional actual y la necesaria protección de la salud debido a la COVID19, varios centenares de personas se movilizaron en todo el país bajo el lema “Justicia climática para salir de las crisis”. Esta convocatoria, organizada por Juventud por el Clima-Fridays For Future España, Alianza por el Clima y 2020:Rebelión por el clima -plataformas de las que Greenpeace forma parte- en más de una veintena de ciudades, se suma a la ola de movilizaciones por el clima que tendrán lugar hasta el 15 de octubre en más de 20 países en todo el mundo.

sentada

Las acciones, diversas y descentralizadas, se han llevado a cabo con estrictas medidas de seguridad para proteger la salud de las personas participantes. En Madrid, más de un centenar de activistas se concentraron frente al Congreso de los Diputados para exigir más medidas y mayor ambición contra la crisis climática, en un momento crucial en el que la Ley de Cambio Climático está en pleno proceso de debate parlamentario. En la sentada se han colocado decenas de pares de zapatos orientados al sur, como símbolo de las personas de los barrios del sur de Madrid y de otros municipios que no han podido acudir. Unas medidas que nuevamente inciden en mayor grado en la población vulnerable.

En este sentido, las organizaciones convocantes recuerdan que los peores efectos del cambio climático provocado por la acción humana tendrán mayor impacto nuevamente en aquellas personas y colectivos que, aun siendo menos responsables de las emisiones históricas, se encuentran en circunstancias de mayor fragilidad social y económica.

Ya en 2018 el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas señaló que apenas quedaban 11 años para evitar, con cierto éxito, un incremento de la temperatura global superior a 1,5ºC. Ese mismo informe señalaba que las regiones mediterráneas sufrirían en mayor grado los impactos del cambio climático. Cabe recordar que la temperatura en el territorio se ha visto ya incrementada en más de 1,7 ºC respecto a las temperaturas preindustriales. Hoy, la lucha climática sigue incrementándose en urgencia e importancia, especialmente ante la insuficiencia de los compromisos presentados por todos los países, incluido España. Razones que impulsan a los organizadores a seguir manteniendo la agenda de movilizaciones climáticas antes de que el tiempo para actuar se agote y se produzcan las peores consecuencias del cambio climático.

Por ello, el manifiesto que acompaña las protestas y que ha sido firmado por todas las organizaciones convocantes, se centra en cinco pilares claves para afrontar la transformación a un modelo más sostenible y respetuoso con toda la población mundial y el planeta con un objetivo: avanzar en el proceso de la descarbonización de la economía, desde los combustibles fósiles hacia las energías renovables y la movilidad sostenible.

Climate Care Uprising

Esta acción se une así al movimiento climático internacional, retomando la agenda climática que ha venido precedida de históricas movilizaciones durante el pasado 2019. Las manifestaciones se sucederán en toda Europa hasta el próximo 15 de octubre, momento en que los Jefes de Estado y de Gobierno de todos los países miembros se reunirán en Bruselas con motivo del Consejo Europeo en el que decidirán sobre los objetivos climáticos y los fondos comunitarios para una reconstrucción verde.

Greenpeace es parte de este movimiento por la justicia climática, al que se ha denominado Climate Care Uprising, y a través del que se van a realizar más de 73 actividades en 20 países europeos (24 en todo el mundo) para pedir a los Gobiernos y a la Unión Europea que estén del lado de las personas y aseguren la recuperación de los efectos devastadores de la COVID-19 y de la creciente crisis climática, en lugar de alimentar el problema entregando cheques en blanco a las compañías aéreas contaminantes y a la industria del petróleo y del gas.

Las olas de calor de este verano en Europa han sido una señal aterradora de la crisis climática global, mientras que la COVID-19 nos recuerda la relevancia de usar nuestros recursos en pro de la salud de las personas y el planeta. En este contexto, la Unión Europea está tomando decisiones sobre una ley climática y reducciones de emisiones para 2030. Este otoño, la gente se estará movilizando en masa por un futuro más verde y más justo; tanto que los políticos y los criminales climáticos ya no podrán hacer la vista gorda”, ha señalado la directora ejecutiva de Greenpeace Internacional, Jennifer Morgan.

 

 Contacto de prensa: Ana Martínez  638 10 17 39

 
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