El próximo 31 de julio se cierra la convocatoria de Urban Fauna Resort, una convocatoria abierta dirigida a artistas, arquitectos, diseñadores y a cualquier persona interesada en explorar la biodiversidad urbana desde el arte. Su objetivo es la creación de intervenciones artísticas que sirvan de refugios para la fauna urbana de pequeño tamaño —insectos, otros artrópodos, anfibios, reptiles—, que serán instaladas en zonas verdes de Donostia-San Sebastián.

biodiversidad y arte

Chillida Leku no es solo un museo, es un espacio vivo en diálogo con la naturaleza y su legado está íntimamente vinculado con el medioambiente. La obra de Eduardo Chillida, caracterizada por un diálogo constante entre el arte y el entorno natural, busca una simbiosis entre sus esculturas y el paisaje que las rodea.

Desde esta filosofía, la propuesta, lanzada por Chillida Leku junto a la Sociedad de Ciencias de Aranzadi, forma parte de BiArteko Mugi, un desafío ecosocial que conecta biodiversidad, arte, ecología y movilidad sostenible, en el que también participan la ONG Bizikletaz Adinik Ez (BAE) y la empresa tecnológica Ikasplay y que cuenta con la financiación de Kutxa Fundazioa, el Ayuntamiento de Donostia y la Diputación Foral de Gipuzkoa y el apoyo de la Universidad del País Vasco. Esta alianza de entidades quiere poner en valor la biodiversidad urbana a través de la movilidad, el arte y nuevos formatos divulgativos, para mostrar que las especies silvestres que habitan en la ciudad encierran interesantes procesos ecológicos y evolutivos.

Dentro del desafío ecosocial, Urban Fauna Resort aúna arte y ciencia para explorar soluciones creativas a los retos ambientales y sociales que implica mantener ciudades biodiversas. Así, a través de la cocreación entre artistas y científicos, busca favorecer la presencia de esta fauna y, sobre todo, hacer protagonistas a los habitantes más desconocidos de la ciudad para reflexionar colectivamente sobre la importancia de los ecosistemas urbanos.

Algunos de sus objetivos son fomentar la presencia y protección de fauna urbana; generar espacios de diálogo entre arte, ciencia y ciudadanía; revalorizar la biodiversidad urbana como parte de nuestro patrimonio emocional; visibilizar las especies “minorizadas” y contribuir a la mediación científica y artística mediante la participación ciudadana, utilizando el arte como vía para despertar la curiosidad.

Eduardo Chillida sentía mucha curiosidad por la biología. Siguiendo su huella, con este proyecto, en Chillida Leku buscamos fortalecer la relación entre arte, naturaleza y sociedad abogando por la sostenibilidad y la conservación de la biodiversidad mediante acciones que generen un impacto positivo en el entorno natural con el fin de preservarlo para futuras generaciones”, comenta Luis Chillida, hijo del escultor y presidente de la Fundación Eduardo Chillida - Pilar Belzunce. Esta comunión de Chillida con el entorno natural se manifiesta en el Peine del viento, donde sus esculturas están integradas en las rocas frente al mar, invitando a la reflexión sobre la relación del ser humano con la naturaleza.

Además, según explica Carlos Cabido, ecólogo de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y director del desafío ecosocial BiArteko Mugi: “Queremos mostrar que en la urbe se esconden fenómenos ecológicos y evolutivos apasionantes, haciendo de la ciudad un aula viva. Esta iniciativa nace inspirada en la tercera cultura, un planteamiento que trata de superar el tradicional divorcio entre ciencia y humanismo para tejer narrativas compartidas que integren conocimiento científico, sensibilidad artística, pensamiento crítico y compromiso social. De esta manera, no solo queremos hacer divulgación, también queremos generar vínculos emocionales con nuestro patrimonio natural, partiendo de la naturaleza urbana, la más desconocida, a pesar de ser la más cercana para más del 70% de la problación europea”.

Aranzadi alerta de que la desconexión emocional y cognitiva entre la población y la naturaleza cada vez es más acuciante dificultando así la comprensión de los fenómenos ecológicos, reduciendo nuestra capacidad para proteger y valorar la biodiversidad. Beatriz Díaz, codirectora del proyecto insiste en que “la idea que subyace a todo el desafío es conseguir que los ciudadanos se involucren en la protección del medio natural, ya que cuidamos aquello que conocemos y valoramos”.

La convocatoria

Las intervenciones artísticas deberán estar diseñadas para funcionar como refugios reales para pequeños animales, siguiendo la filosofía de los “hoteles de insectos”, ampliando su funcionalidad a otras especies urbanas de pequeño tamaño, como reptiles y anfibios. Pero, además, deben evocar los valores del desafío y despertar la curiosidad por estos animales.

Para ello, se concederán tres becas de 2.000 euros para el diseño y 1.000 euros adicionales para la producción de tres propuestas que serán seleccionadas por un jurado en el que participarán Chillida Leku, Aranzadi, el Ayuntamiento de Donostia y Kutxa Fundazioa. El desarrollo de las propuestas seleccionadas contará con el seguimiento continuo de Aranzadi y Chillida Leku a través de procesos de cocreación y asesoramiento científico. La convocatoria estará abierta hasta el próximo 31 de julio de 2025.

 

Fuente: Chillida Leku y Aranzadi

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