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Hace tres años, Estefanía Bravo y Manuel Mateo, ambientóloga y comunicador audiovisual, vivían en la ciudad canadiense de Vancouver y tuvieron oportunidad de conocer los huertos comunitarios que autoabastecen casi a la mitad de su población. "Nos pareció genial documentarlo con la cámara, conocer a los responsables y tratar de traerlo a España. No sabíamos cuándo íbamos a volver pero queríamos contarlo y así empezó la idea de hacer un documental sobre huertos urbanos, explican Bravo y Mateo, que actualmente residen en Gijón. El proyecto que se traen entre manos desde entonces se llama La huerta de la esquina, un documental que sigue en proceso de grabación y al que ya han sumado varias iniciativas asturianas.

"El primer jardín comunitario de Vancouver se remonta a los años 70, pero aquí en Gijón también había muchas huertas alrededor de la ciudad y se ha recuperado otro estilo de huerta urbana. Quizá antes estaba más enfocado a la venta, pero ahora es algo más social, de disfrute, de compartir y de soberanía alimentaria", explica la zamorana Estefanía Bravo, que es licenciada en Ciencias Ambientales y ha trabajado como técnico de Medio Ambiente y educación ambiental. "Personalmente, llegué a este proyecto después de tener que afrontar un cambio de vida", cuenta Mateo, natural de Albacete y licenciado en Comunicación Audiovisual que ha trabajado en documentales y series de televisión; "por problemas de salud relacionados con alergias decidí empezar a cuidarme y a entrar más en contacto con la naturaleza. Me hice huertero y he visto los beneficios en mi salud a nivel de alimentación, de relaciones… Las huertas en las ciudades también necesitan entran más en contacto con la naturaleza y, de hecho, lo que todos los proyectos de agricultura urbana intentan es unir ambos mundos, el rural y el urbano", considera. "Y hacer comunidad", añade Bravo, "en Vancouver era increíble ver cómo se habían convertido en puntos de encuentro para las familias, con un montón de usos, no solo de producir para autoconsumo, sino también para aprender, para crecer como personas y para crear lazos en la comunidad".

La Meca, Huertas Acoge, La Brañina y los guardianes de las semillas

Bravo, antes de irse a Vancouver por motivos laborales, residió en Gijón y ya había entrado en contacto con quienes gestionan las huertas periurbanas de Mareo, en las que también tenía su propio espacio con unas amigas. Este proyecto privado, que se denomina La Meca, es uno de los que aparecerán en el documental La huerta de la esquina. "A partir del 15M se generó interés entre la gente por tener huertos urbanos y, al ser una antigua vaquería bastante grande, se cedieron espacios en pequeñas parcelas", explica Bravo. La Meca, que funciona de manera asamblearia, hoy tiene una veintena de huerteros y huerteras. 

En todo caso, la primera experiencia que documentaron en Asturias fue Huertas Acoge, un proyecto de la ONG Asturias Acoge que se lleva a cabo en un invernadero de las instalaciones de Fundoma en Oviedo, en donde se ceden parcelas a migrantes por dos años como parte del proceso de integración social. "Muchos aprovechan este periodo para aprender y luego montar sus propias huertas", explican los autores del documental. En Gijón, también han recogido la iniciativa de la Asamblea de Economía Social y Comunitaria de Nuevo Gijón denominada La Brañina, "un espacio abandonado que había en el barrio y que los vecinos transformaron en un huerto urbano comunitario". Asimismo, el documental recoge el encuentro de semillas de la red de Biltar, de L’Arcu la Vieya, que surgió en 2007 en Asturias. "No es un banco de semillas al uso, la idea es crear guardianes de las semillas, que se reparten y se plantan para que cada año haya nuevo producto y no se pierdan. Principalmente son orgánicas y lo más autóctonas posible", explica Bravo.

Huertos urbanos del Prinzessinnengarten y educación ambiental en Vigo

Fuera de Asturias, además de Vancouver, de momento también han grabado experiencias en Vigo y Berlín. "Nos dimos cuenta, a partir de la grabación de Biltar, de que el documental iba a ser una recopilación de proyectos. En un principio pensamos que todo lo que habíamos grabado estaba dentro de una fase de documentación, pero ya teníamos material suficiente para que eso precisamente fuera el documental: grabar proyectos y mostrarlos a nivel no ya solo asturiano". En Berlín, aprovechando que Mateo consiguió una beca para asistir a un curso sobre cómo los huertos urbanos ayudan a jóvenes con dificultades sociales, se llevó la cámara para reflejar también la experiencia de los huertos urbanos del Prinzessinnengarten. En Vigo documentaron dos proyectos: una huerta escuela que pertenece al Conceyu de Medio Ambiente, dentro del sistema de huertos urbanos municipales que promueven la educación ambiental entre los ciudadanos, y la iniciativa denominada Saliendo del tiesto, puesta en marcha por unas jóvenes que practican el biocultivo de productos orgánicos y dan cursos de formación.

En los próximos meses, Bravo y Mateo tienen previsto abrir una campaña de crowdfunding en Goteo para poder continuar grabando proyectos. En mente tienen la Huerta del Rey Moro de Sevilla, y un huerto escolar en Asturias. "Sería importante que este proyecto ayudase a los escolares para inculcarles estos valores por el cultivo ecológico y por trabajar la tierra", consideran. Cada cierto tiempo, cuelgan en su blog y en el Facebook del proyecto un avance de lo que podrá verse en el documental una vez que lo den por terminando. "Cada vez conocemos más iniciativas y aún no sabemos cuándo pararemos de grabar, pero de momento se puede ir viendo lo que vamos haciendo para conocer los diferentes proyectos de La huerta de la esquina". 

 

Fuente: modificado de La Voz de Asturias.

 


 
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