Los desechos de la huerta, convertidos en envases
La investigación comenzó hace más de una década, pero el germen está en 1989. Esa es la fecha en la que Antonio Heredia, de la Universidad de Málaga, se topó con la cutícula vegetal. Este es el ingrediente principal del trabajo de un trío de investigadores que propone aprovechar la piel de muchos frutos para el envasado biodegradable. Esta cutícula vegetal tiene una función importante y es preservar la planta de su entorno.